El valor femenino en el sector energético: “Éramos 60 personas, y cinco mujeres. Me sentí pionera”

tercera cerro

Fuente: La Tercera

El proyecto Cerro Dominador fue premiado con el primer lugar en el Premio al Liderazgo Organizativo de la C3E, otorgado durante la 11° versión del Clean Energy Ministerial (CEM), que el pasado 17 de septiembre reunió a 27 países en Arabia Saudita en el evento “Women in Clean Energy: Harnessing All Talent”, que busca fomentar la participación femenina y equidad de género en el sector energético.

Fresia Marambio Herrera (57) es madre soltera de cinco hijos. Y aunque estuvo casada dos veces, los crió sola y salió adelante sin la ayuda de nadie. A los 15 años quedó embarazada por primera vez y desde entonces ha trabajado haciendo de todo: barrió plazas, vendió pan, hizo aseo, todo en el norte del país, primero en Tocopilla, y luego en la comuna de María Elena, donde reside actualmente.

En 2018 paseaba por el centro de la ciudad cuando se enteró de que en la Municipalidad harían una capacitación para el proyecto termosolar que se instalaba en María Elena: Cerro Dominador. Su anterior trabajo haciendo aseo en Abengoa -otro proyecto energético que se implementó en la zona unos años antes- y haberse dedicado a ser mucama en proyectos mineros del norte -donde tuvo que estar a cinco mil metros de altura en cerro Pabellón- la hicieron sentir capaz y se sintió familiarizada con la idea, lo que la motivó a asistir a la convocatoria. La reunión buscaba reclutar a nuevos trabajadores para el proyecto y Fresia quedó seleccionada junto a su hijo.

“No empezamos directamente en Cerro Dominador, sino en una empresa anexa donde teníamos que ayudar a ordenar un montón de cosas como fierros y tapas. Al principio me pareció muy conocido todo, era pega que yo venía haciendo desde toda una vida, pero ese trabajo dio un giro y terminé en la planta misma formando parte del Proyecto Espejos. Éramos 60 personas, dentro de las cuales había cinco mujeres. Me sentí pionera”, cuenta Fresia.

Cerro Dominador es la primera planta termosolar y fotovoltáica de América Latina. Ubicada en la comuna de María Elena, en pleno desierto de Atacama, el proyecto está construido a partir de 10.600 heliostatos o espejos que cubren una superficie total para el campo solar de más de 700 hectáreas.

Este emblemático proyecto forma parte del programa Energía más Mujer del Ministerio de Energía, una iniciativa que reúne a más 57 empresas, gremios e instituciones de la industria nacional, que se han adherido de forma voluntaria y que juntas agrupan a más de 25.000 trabajadores. El programa busca potenciar acciones orientadas a las mujeres en este sector, desarrollando importantes encuentros a lo largo de todo el país con el objetivo de potenciar la fuerza laboral femenina en energía, la que actualmente solo alcanza el 23%, donde las mujeres ganan un 24% menos que los hombres y ocupan sólo el 18% del total de cargos gerenciales.

A través del programa Together We Can, Cerro Dominador adhirió a esta iniciativa y a los Principios para el Empoderamiento de las Mujeres (WEPs) de ONU mujeres fijando compromisos como enfoque de equidad en la selección, asegurando la eliminación de sesgos en todas las etapas del proceso; la medición de la brecha salarial, estableciendo un plan para lograr equidad en los cargos; y la extensión a programas con perspectiva de género en la cadena de valor, promoviendo la contratación local femenina y la participación de mujeres entre contratistas y proveedores, entre otros.

“Estamos convencidos de que una sociedad con mayor equidad es beneficiosa para todos, por eso impulsamos este plan en distintos ejes”, declaran en el marco de la iniciativa desde el proyecto, que actualmente cuenta con una dotación femenina de más de un 47% y en obra alcanzó en sectores el 25% a través de sus contratistas del Proyecto Espejos, en el que trabajó Fresia.

Este y otros indicadores hizo que fueran distinguidos con el primer lugar en el Premio al Liderazgo Organizativo de la C3E, otorgado durante la 11° versión del Clean Energy Ministerial (CEM), que el pasado 17 de septiembre reunió a 27 países en Arabia Saudita en el evento Women in Clean Energy: Harnessing All Talent. En esta misma instancia también fue distinguido el programa Energía más Mujer.

Fresia trabajó dos años en Cerro Dominador. Partió haciendo aseo y terminó siendo supervisora de calidad en la línea de producción de los espejos termosolares, que hoy desfilan en pleno desierto de Atacama. “Partimos siendo cinco mujeres y al final entraron otras al equipo. Eso fue en 2019, pero en un principio, quienes estaban a cargo del proyecto, los directores, los ingenieros, no confiaban en nosotras. Era un ámbito más bien masculino y eran muy machistas. Yo tenía 55 años y para ellos yo no podía hacer esto o lo otro. Pero les demostré que sí”.

¿Qué tareas realizabas?

Las hice todas. Empezamos ordenando, limpiando. Más tarde, cuando se distribuyó mejor el trabajo, llegamos a la parte donde se fabricaban los espejos que luego se iban al campo. Ahí a la mayoría de las chiquillas las destinaron al campo. A mí me tiraban para todos lados, para ver si me aburría, pero les di vuelta la mano. Finalmente me pasaron a inspección de calidad y ahí me quedé. Me fui familiarizando con todo el proceso. Conocía todas las piezas, todos los protocolos. Era muy estricta la regulación, sólo salía lo mejor de lo mejor a campo, y yo me hacía cargo de inspeccionar que los espejos salieran bien. Me transformé en la mejor.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar en este proyecto energético, en un rubro que históricamente ha sido asociado a lo masculino?

Cuando entré, en 2018, los que habían diseñado este proyecto decían que nosotras no podíamos hacer tal o cual cosa. Yo me di cuenta que tenía algo muy escondido dentro mío, una personalidad que me hacía pararme frente a las personas y ser más desafiante. La verdad es que a mí ya no me importaba nada. Sólo quería generar ingresos para sostener a mi familia. Y les dije a las chiquillas que nosotras no teníamos que aguantar esto y debíamos doblarles la mano. Las empecé a empoderar. La idea no era ser contestataria o insolente, pero si nos decían algo, lo hacíamos para demostrar que sí éramos capaces. Lo dimos todo trabajando.

¿Por qué sentías que tenías que trabajar tan intensamente?

Para demostrar que nos la podíamos. Y valió la pena, porque luego se abrió la cosa y llegaron 60 nuevas mujeres. Este proyecto terminó siendo el inicio al respeto a las mujeres, porque nosotras las mujeres nos la podemos, no fallamos nunca. Las chiquillas, yo no sé cómo lo hacían para arreglárselas con sus niños y sacar adelante sus familias. Llegaban en las tardes a preparar las cosas para el siguiente día, todo lo necesario para mandarlos al colegio. Nos levantábamos a las tres y media de la mañana, porque a las cuatro y media pasaba el bus. Luego llegábamos a las seis de la tarde de vuelta. Era largo el trayecto, pero llegábamos siempre a darlo todo. Nos pusimos las pilas de tal manera que teníamos que terminar todo el proyecto el 18 de octubre de 2019, y terminamos diez días antes.

¿Por qué es importante tener a mujeres en este rubro?

Diría que lo hace incluso mejor la mujer. La mujer no falla, es más perfeccionista y detallista. A nosotras no se nos iba una. Estábamos tan mentalizadas con hacerlo bien, que lo hicimos con todo el corazón. Además, se creó una complicidad entre nosotras. Desarrollamos una complicidad que ayudó mucho a sacar adelante el trabajo.

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